Piezas que duran y piezas de temporada: no las mezcléis en la misma URL
El calendario de búsqueda en España tiene picos (campañas, curso escolar, verano). Tratarlos como si fueran un artículo eterno ensucia el archivo.
Hay textos que deben envejecer bien: cómo trabajáis, qué incluye un encargo, qué plazos tenéis. Esos viven en páginas de servicio y se retocan cuando cambia el oficio, no cuando cambia un titular de congreso.
Hay textos que nacen con fecha: una novedad normativa, una campaña de Navidad, un cambio de horario de verano. Si los publicáis en la misma URL que la guía permanente, dentro de un año el buscador y el lector se pelean por cuál es la verdad.
Nuestra costumbre es datar con claridad y, cuando pasa la temporada, o archivar con una nota al inicio («escrito en enero de 2026») o fusionar lo que siga vigente en la guía madre. No hay virtud en acumular posts que se contradicen.
En marketing en buscadores, la tentación es perseguir cada pico. En un equipo pequeño, cada pico robado al archivo permanente deja un hueco peor. Preferimos dos piezas sólidas y un cuaderno mensual que señale el pico sin obligaros a escribir una novela.
Si vuestra temporada es el verano mediterráneo, decidlo en la home durante esos meses y volved al tono de siempre en octubre. Google no necesita que finjáis ser una redacción nacional los doce meses.